La oficina del piso 24 olÃa a café frÃo y tensión acumulada. Elena dejó sobre el escritorio de su esposo el sobre manila abierto, con las fotografÃas impresas en papel brillante que no dejaban lugar a dudas. Mateo levantó la mirada, intentando mantener la compostura, pero el temblor en sus dedos lo delató por completo.
—¿CreÃste que nunca me enterarÃa de tus maletas listas para mudar otra vida? —preguntó Elena con una calma gélida que cortaba el aire. Mateo tragó saliva, buscando las palabras correctas para justificar los meses de mentiras y los viajes falsos de negocios. —No es lo que piensas, Elena… ella solo es… —comenzó a decir Mateo, … Leer más